Trastorno por Estrés Post-traumático (PTSD): Correlaciones de los trastornos neurocognitivos y de tomografía por emisión de positrones actuales, de los veteranos de la guerra de Malvinas de 1982

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Moizeszowicz J., Galeno R., Bentolila S., Guala S., González F. en Moizeszowicz J.
Psicofarmacología Psicodinámica IV. Actualizaciones 2003. Ediciones Roche, Buenos Aires, Argentina, 2004, páginas 67-107.
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TRASTORNO POST TRAUMATICO (PTSD)
Diario Uno. Sección Salud. Mendoza, sábado 24 de febrero 2001.
Periodistas: Carolina Baroff - Florencia Manganelli,

¿Y DESPUES DE LA GUERRA, QUE?

La Escuela de Medicina Nuclear y la Fundación de Docencia e Investigación Psicofarmacológica de Buenos Aires investigan en forma conjunta el trastorno por estrés post-traumático, según la experiencia de 16 ex combatientes de Malvinas que colaboraron en el proyecto.
El presidente de la Fundación, Prof. Dr. Julio Moizeszowicz, vino a Mendoza y brindó una conferencia para explicar la propuesta: “El estrés post-traumático surge por un acontecimiento traumático que ha sufrido el paciente y que ha quedado presente en su vida. Se caracteriza por trastornos de la memoria, ansiedad, angustia y flash-backs”, comenzó el doctor.

FLASH-BACKS Y METABOLISMO

Estos flash-backs son situaciones del pasado que se mantienen en la mente del sujeto, ya sea cuando duerme o durante el día. En este caso, el estudio se vale de la experiencia de los ex combatientes de Malvinas que han estado en campo de batalla y que sufren este síndrome.

Los especialistas intentan comprobar si estas secuelas, alteran el metabolismo del cerebro. Para eso, la Escuela de Medicina Nuclear cuenta con tecnología de primer nivel, con la que se puede medir -a través de la tomografía por emisión de positrones- los daños causados por la situación traumática del paciente.

“El único lugar de Sudamérica donde se puede realizar este análisis exhaustivo es aquí, en esta escuela, ya que tiene la infraestructura y el capital humano técnico acordes para seguir adelante con los estudios”, comentó el psiquiatra.

Por su parte, la coordinadora del proyecto en Mendoza, Dra. Roxana Galeno, destacó que el trabajo consta de dos fases. “La etapa clínica se realiza en Buenos Aires, junto con algunos tests neurocognitivos. Y en nuestra provincia se hace la tomografía por emisión de positrones, la resonancia magnética nuclear y el test que mide la atención, concentración, memoria y coeficiente intelectual del enfermo”.

En cuanto al motivo de la elección de este tipo de pacientes, el Dr. Julio Moizeszowicz expresó: “Un episodio agudo como es la guerra sirve para analizar a sus afectados en tanto paradigma para descifrar sus traumas crónicos”.

Aunque la zona dañada del cerebro es difícil de ser recuperada, el especialista afirmó que “lo que queremos demostrar es que se puede tratar en forma farmacológica y psicoterapéutica, brindando los fármacos adecuados a este tipo de casos”.

“Se intenta conocer cuáles son las alteraciones del cerebro que se producen ante determinadas situaciones”, agregó la doctora Galeno.
Huellas de maltrato psíquico.

A diferencia del microestrés de la vida cotidiana, que también produce alteraciones a nivel cerebral, el estrés post-traumático “sería un caso de estrés agudo que en un momento determinado enfrenta la persona en una situación de riesgo”, detalló Galeno.

Moizeszowicz dio ejemplos de esta patología en otras personas, además de los combatientes. Es el caso de los menores de edad que son maltratados física, psíquica y sexualmente: “Existe un alto porcentaje de posibilidades de que los pequeños desarrollen este tipo de alteraciones. A través de esta investigación científica, que hoy realizamos se podrá comprobar su existencia”.

“Hay pacientes que después de un terremoto se asustan mucho pero no les pasa nada –prosiguió el profesional-. Y hay otros que quedan siempre con la imagen de que les va a volver a suceder, no pueden retornar a sus cosas por miedo a que se reitere el episodio, comienzan con fobias o depresiones”.

Este último caso es investigado por científicos que aseguran trabajar “a pulmón”, ya que aunque las fundaciones participantes dependen de los gobiernos de Mendoza y Buenos Aires, “el dinero para viajar o el traslado de los pacientes (que son porteños) los aportamos nosotros; no hay un subsidio especial para este trabajo científico”.

“Amamos la profesión y destacamos la labor en conjunto, valoramos el trabajo interdisciplinario y el esfuerzo y calidad humanos que tiene esta institución, como también muchas otras que están en nuestro país”, concluyó el presidente de la Fundación Psicofarmacológica bonaerense, Julio Moizeszowicz, en referencia a la Escuela de Medicina Nuclear.

Los científicos coincidieron en afirmar que esta investigación “es un aporte a la ciencia y no un beneficio personal, ya sea para el paciente en particular o para nuestra promoción”.

Por último, y para sintetizar, esta investigación científica quiere descubrir qué pasa dentro del cerebro de las personas. Y los profesionales que participan en este proyecto de la ciencia son ambiciosos, siempre y cuando se trate de alcanzar una mejor calidad de vida para el ser humano.