La psiconeurobiología se formó con otras disciplinas

Dr. Sergio Guala

Antes de llegar a la psiconeurobiología tuve una gran incertidumbre, porque mi deseo vocacional oscilaba entre ser neurocirujano, biólogo molecular o investigador en psicología científica. Me había formado como psicólogo clínico y continuando mi especialización en psicología cognitiva y en psicobiología. Luego comprendí que a través de la psiconeurobiología se podía arribar a un campo en ciernes, todavía desconocido por mi, que me permitiría conjugar variables clínicas, biológicas y psicológicas. Mi tesis doctoral la hice trabajando en el área específica de la psiconeurobiología y actualmente desarrollo tareas de docencia, investigación y asistencia.
Primero seguí conceptos y luego, dentro de esos conceptos, busque a las personas. A lo largo de mi carrera universitaria recuerdo el impacto producido por algunos profesores. Por cierto, me producían fuerte atracción las materias ligadas con la biología, la fisiología y, fundamentalmente, aquellas que correlacionaban la psiconeurobiología. Durante los primeros años de mi formación tuve un permanente anhelo por integrar a los aspectos biológicos, procesos mentales complejos como el afecto, la cognición y el comportamiento. Tanto mi tesis de grado como la doctoral requirieron un tiempo prolongado, no solo por el tiempo de investigación y desarrollo, sino también por la búsqueda de un tema a fin a ese anhelo de conjugar aspectos psiconeurobiológicos.
Al margen de este fuerte interés por la psiconeurobiología, otro de los temas que competía y sigue compitiendo en el plano de la motivación temática es la biología molecular, que forma también parte de la psiconeurobiología. La biología molecular básica me impacto por su gran versatilidad, ya que permite comprender los procesos fisiológicos normales y patológicos, al sujeto sano y al sujeto enfermo, u de esta forma funciona como una herramienta que abre el espectro que trasciende lo meramente psicológico y permite pensar desde una concepción metacognitiva, funcional y multidireccional.
Tal es así que las personas que me han ayudado a pensar pertenecen a diferentes áreas del conocimiento científico, como el profesor Roberto Arata, prestigioso medico internista, quien me oriento e introdujo en el conocimiento científico basado en la evidencia, como también en el pensamiento críticos y en los modelo físico-matemáticos adaptados a la biología y a las ciencias humanas. El profesor Reynaldo Chacon, desde la oncología y desde su excelencia, me introdujo, por un lado, en la toma de decisiones y en la protocolización del pensamiento científico, y por el otro, en el sistema del pensamiento complejo, para poder estudiar y abordar al paciente oncológico, brindándome no solo un modelo técnico de estudio, sino un acercamiento humano a dicho paciente. El profesor Julio Moizeszowicz, destacado psiquiatra y psicofarmacólogo, fue quien me abrió la visión hacia una perspectiva que transcurriera de lo básico a lo clínico, ya que hasta ese momento las cosas en mi pensamiento pasaban a un célula, a un átomo, a una membrana o a una mente. Pero fue el, con su agudeza y peculiar capacidad para la detección diagnostica, quien me enseño a ponerle nombre y apellido y a humanizar e integrar en un ser humano estos duros datos de las ciencias básicas.
El profesor Moizeszowicz me brindo un espacio fundamental en FundoPsi (Fundación de Docencia e Investigación en Psicofarmacología), que género un sitio de integración clínico-básica y farmacológica, con absolutísima libertad y con un espíritu de permanente inquietud por el conocimiento. La Fundación, desarrolla programas de docencia a través de cursos anuales para médicos psiquiatras, psicólogos y cursos intensivos de actualización en Psicofarmacología para profesionales de la salud de todo el país.
En el plano internacional, fue para mi un gran apoyo el profesor Herbert Meltzer, MD (USA) en aquel entonces jefe de laboratorio de la Case Western Research University, donde además de la información recibida, encontré un fuerte apoyo y sustento a mi deseo de formarme en psiconeurobiología. Aun hoy recuerdo sus palabras: “No solo es una buena idea, sino que es el futuro”. Estas son las personas que me inspiraron. Ahora a las que les debo agradecimiento, seria tedioso nombrarlas porque suman una lista interminable.

¿Qué es la psiconeurobiología?
La Psiconeurobiología se ocupa del estudio anatómico, fisiológico, bioquímico y funcional del cerebro y del sistema nervioso. Los psiconeurobiologos se encargan de buscar las diferentes facetas de este sistema al considerar el desarrollo, la fisiología, las actividades y las disfunciones. Esta integración permite una mayor comprensión acerca del funcionamiento cerebral. De esta manera la psiconeurobiología es la creciente ciencia que relaciona la psiquis, las neuronas y la biología, remarcando la mentalidad antigua de “mente-cuerpo-espíritu”. Se articula desde una dimensión biológica que estudia los procesos de interacción cognitivo, afectivo y corporamental. Es la ciencia que estudia la implicancia reciproca entre el funcionamiento cerebral y los aspectos psiconeuroinmunoendocrinos. Se interesa principalmente por las relaciones entre los procesos neurobiológicos, los procesos químicos y las actividades receptoras que constituyen la base de la conducta y sufren las influencias de esta.
Los procesos psiconeurobiológicos del ser humano constituyen una parte de la adaptación del sistema de vida a su medio. Si bien la mente tiene una importancia vital en la organización de la conducta, debe recordarse que la psiquis no funciona sola, sino integrada a un funcionamiento socioneurobioinmunoendocrinológico.
En la psiconeurobiología, un tema que despierta gran interés es la evaluación del eventual daño que a nivel psicobiomolecular representan el estrés, la depresión, los trastornos de ansiedad y otras enfermedades. Otra de las áreas de estudio la determina la neuroplasticidad. Durante años, el sistema nervioso central fue considerado una estructura inmutable y extática. La neurorregeneracion, el neuroaprendizaje y el neurodesarrollo se concebían solo hasta la finalización del periodo evolutivo natural del ser humano, luego del cual la neurona varia solo cuantitativamente, sensible a los cambios del estimulo, pero siempre dentro de un marco de estabilidad, sin que se produzcan cambios de lo aprendido en lo que respecta a la memoria neuroquímica.
Al finalizar el desarrollo embrionario, el cerebro era un órgano terminado y definitivo; solo modificable por lesiones o enfermedades degenerativas y, por lo tanto, irreparable debido a las características particulares del mismo. En los últimos años el paradigma ha cambiado. El rígido esquema invariable fue sustituido progresivamente por un sistema dinámico, basado en las modificaciones de las neuronas, tanto cuantitativamente (en numero) como en conexiones entre ellas, dando así lugar al concepto de neuroplasticidad, según el cual el sistema nervioso central es siempre modificable.
La importancia del concepto de neuroplasticidad radica en la nueva mentalidad que impregna actualmente el amplio espectro de las neurociencias, tanto experimentales como aplicadas. Es por eso que la psiconeurobiología se nutre desde diversas disciplinas o especialidades: la neurología, a través del diagnostico y el tratamiento de los desordenes del animo y de la personalidad; la neurocirugía, con el entrenamiento en cirugía del cerebro y la corteza espinal; la neuropatología, mediante la formación para reconocer los cambios en el tejido nervioso y los resultados o consecuencias de las enfermedades; la neurociencia computacional, utilizando la computación para la construcción de modelos cerebrales; la neurobiología molecular, utilizando el material genético de las neuronas para la comprensión de la estructura y la función de la molécula cerebral; la neuroanatomía, estudiando la estructura del sistema nervioso; la neuroquímica, investigando la química del mismo; la neuroetologia, aportando las bases neurales de la conducta animal en sus diferentes especies y en su lugar natural; la neurofarmacología, examinado los efectos de las diferentes drogas en el sistema nervioso; la neurofisiología, midiendo la actividad eléctrica del sistema nervioso; la psicobiología, estudiando las bases biológicas de la conducta; y finalmente la psicofísica, aportando la medida cuantitativa de las habilidades perceptivas.

Primeras investigaciones

El cambio de paradigma en las neurociencias fue progresivo y relativamente reciente. En la investigación de esa misteriosa caja negra que es la mente humana, trabajaron incansables científicos a lo largo de la historia de la medicina. Tal es así que Camilo Golghi, en 1872, en Abbiategrasso, en una pequeña cocina que había convertido en un laboratorio, comenzó sus primera investigaciones sobre el sistema nervioso central y durante la primera guerra mundial creo un centro de neuropatología en un hospital militar en Pavia, para el estudio y tratamiento de las lesiones nerviosas periféricas. Su trabajo mas revolucionario fue la creación del modelo de reacción negra. Manchando las estructuras individuales del nervio y la célula, a través del nitrato de plata, descubrió esos finos tubos que llamo Dentritas y describió sus procesos. Fue así que compartió el premio Novel con Santiago Ramón y Cajal en 1906, por el trabajo sobre la estructura del sistema nervioso. Este ultimo definió la cito arquitectura del cortex límbico (área frontal), así como Brockman la corteza sensitiva.
Ya en 1664 Thomas Willis había descripto Cerebri Limbus; Descartes en 1676 hablo del cerebro como “un espacio de encuentro entre cuerpo y alma”; Broca en 1875 investigo sobre el Girus Cingulado, bulbo olfatorio y el Hipocampus.
Debo mencionar también, entre los pioneros de la neurociencia, a Brown Cannon, Papez, Yakorlef, Mc Lean, entre otros; sin dejar de lado a James D. Watson quien junto a Francis Crick descubrieron la molécula del ADN, que revoluciono el estudio de la biología y de la genética, haciendo posible las técnicas de recombinación utilizadas hoy por la industria biotecnológica. A lo largo del siglo XX se realizaron desarrollos cada vez mas complejos y sofisticados, por ejemplo respecto de los procesos de neurotransmisión, los que implican circuitos de interconexión entre las neuronas, conformando un entramado o red.
En la actualidad existen métodos para investigar la estructura nerviosa central, la neuroquímica cerebral y la bioelectricidad. Hoy sabemos que enfermedades tales como la esquizofrenia y los trastornos bipolares, por ejemplo, podrían exacerbarse o atenuarse según influyan sustancias químicas endógenas o exógenas. También se investiga acerca de la existencia de relaciones genéticas en los trastornos esquizofrénicos, los desordenes del animo, las sociopatías, el alcoholismo y las conductas suicidas.
Un ejemplo de las características inmutables del cerebro, descriptas por los antiguos investigadores, es la de Ramón y Cajal cuando escribió: “Es por esta razón que, una vez terminado el desarrollo, las fuentes de crecimiento y regeneración de los axones y dentritas se secan irrevocablemente. En los cerebros adultos la vías nerviosas son algo fijo, terminado, inmutable”. Es posible que al final del párrafo Ramón Y Cajal se adelantara a sus tiempos, prediciendo lo que luego sucedería, al escribir: “...corresponde a la ciencia del futuro cambiar, si es posible, este cruel decreto...”

Nuevos Paradigmas
El aporte de la psiconeurobiología a la medicina esta en los nuevos paradigmas. Tomemos el siguiente ejemplo: cada neurona propaga su información por medio de una señal eléctrica, esta se transmite dentro de la célula desde sus dentritas, por cambios iónicos de la membrana celular al soma y desde allí hasta el axon. Para continuar esta propagación, la neurona transforma el impulso eléctrico en químico, liberando al espacio intersináptico los neurotransmisores alojados en las vesículas. Esta información química es captada por sitios específicos de la membrana celular (receptores) de la neurona postsinaptica, que provoca la despolarización eléctrica de la neurona, para así poder transmitir el impulso nuevamente a otra célula. Los neurotransmisores mas importantes son las catecolaminas (adrenalina, noradrenalina y dopamina); la serotonina, la acetilcolina, la histamina, el ácido gammaaminobutírico, los aminoácidos exitatorios (el glutamato, el aspartato, la taurina y la adenosina).
Los neurotransmisores pueden inducir cambios en la habilidad del cerebro para aprender y adaptarse, fundamentalmente a través de las fosforilaciones proteicas y las transcripciones genéticas. Los estudios de James Watson y Francis Crick, que trabajaron con el ADN, delimitaron un antes y un después para las neurociencias. Sus investigaciones iniciaron el camino hacia nuevos paradigmas: Por ejemplo, hoy sabemos que la neurona tiene la capacidad de expresar y aprender señales y modificarlas, lo que para ser comprendido requiere de los fenómenos de trascripción y de transformación intracelular. Mas aun: también son posibles los cambios neurofisiológicos, a través de la modificación de la experiencia, por ejemplo por estrés o psicoterapia.
El mecanismo del estrés puede degenerar el proceso normal de una célula y afectar su tipificación y / o función. La neurona queda así expuesta a eventos. Sufre por mecanismos provocados (estrés negativo) y también por mecanismos de orden (eventos de compensación). Esto sucede permanentemente. La palabra puede de esta manera afectar el funcionamiento cerebral. Como cualquier señal que llega al cerebro, esta es captada por la neurona y tiene su efecto. Si a través de la psicoterapia, el profesional puede brindar información al sujeto acerca de técnicas y recursos para la resolución de sus conflictos, mecanismos para enfrentar sus fobias, redefinición de la realidad y cual ha sido hasta el momento su propia creencia de esa realidad, con el tiempo y la repetición de una nueva señal, también produce mecanismos de transformación en el pensamiento que, definitivamente, pueden a su vez producir cambios en la señal bioquímica. He aquí un nuevo paradigma, consecuencia de investigaciones realizada durante la ultima década.
Se buscan aceleradamente las formas de estimular los cambios plásticos que permitan restaurar las funciones alteradas, por ejemplo por traumas, ACV (accidente cerebro vascular); enfermedades degenerativas, como el mal de Alzheimer; enfermedades psiquiátricas, como los trastornos del estado de animo (depresiones unipolares y bipolares); trastornos de ansiedad; buscando la recuperación y regeneración de las zonas dañadas. Nace de esta manera un nuevo paradigma, que marca el fin del dualismo cartesiano mente-cuerpo y la posibilidad de analizar los procesos psiconeurobiológicos, desde y mediante una multiplicidad de variables. Se recupera la versión holística de la medicina hipocrática, pero sin olvidar las particularidades de cada ser. La interacción del hombre biológico, psicológico y social con su medio permite entender que no hay enfermedades sino enfermos.
Hoy se habla de nuevos temas. Conceptos tales como neuroaprendizaje, neurodesarrollo, neurogenesis, apóptosis y supervivencia celular, muerte celular programada, vulnerabilidad, resiliencia, factores de aprendizaje, neuroseñalización, neurobiología de las emociones, factores neurotróficos, son los nuevos paradigmas de la neurociencia. Desde la biología molecular, las investigaciones acerca del citoesqueleto, la traducción neuroquímica, las biomembranas, la trascripción genética y la neuroplasticidad, son hoy en día de vital importancia a la hora de tener en cuenta, por ejemplo, los factores específicos del tratamiento con psicofármacos. Relación con otras especialidades
Para explicar como se relaciona la psiconeurobiología con otras especialidades médicas, que no son las psiquiátricas, hay que referirse a la psiconeurobiología aplicada. Las conductas humanas se relacionan directamente con los sistemas neuroendocrinos e inmunológicos, lo que da lugar a lo que se denomina psiconeuroinmunoendocrinología. Enfermedades como Addison, hipo o hipertiroidismo, algunas neoplasias, algunas infecciones virales, el sida, las deficiencias de B12 y ácido fólico, entre otras, son enfermedades inmunoneuroendocrinas que también presentan síntomas depresivos.
La secreción de hormonas por las glándulas periféricas son controladas por las hormonas tróficas de la hipófisis y, a su vez, estas son estimuladas o inhibidas por la secreción de hormonas liberadoras o inhibidoras, producidas en el hipotálamo. Estos factores de liberación o inhibición son regulados por neurotransmisores, como la acetilcolina, la noradrenalina, la dopamina, la serotonina, etc., que son en definitiva los que presentan los disbalances que se investigan en los trastornos psiquiátricos y que el tratamiento psicofarmacológico intenta corregir.
En una de mis tesis desarrollo el concepto de comunicación bidireccional, en el cual se establece que las modificaciones en el estado de la mente aducirían cambios neurobiológicos en el cerebro y, a su vez, estos cambios generarían múltiples alteraciones en el sistema inmunitario e, inversamente, las modificaciones o alteraciones del sistema inmune afectaría al sistema nervioso central. Por otra parte, es la aplicación de los conocimientos psiconeurobiológicos a la oncología lo que desarrollaría la disciplina conocida como psiconeuroinmunooncología.
Es frecuente relacionar el estrés con el ulterior aumento de la posibilidad de desarrollos neoplásticos. Sin embargo, esta hipótesis no pudo aun ser demostrada fehacientemente.
Solo es estrés crónico, o el de característica inescapable, estaría asociado a una modificación neurobiológica, que irrumpiría en la promoción inadecuada del aumento de estimulación aberrante del citosol hacia el núcleo, pudiendo cambiar así la expresión génica con ulterior alteración en el sistema inmune. Es este estrés inescapable el que puede provocar una supresión de la mitogénesis de la linfoproliferación.
Diferentes estudios a nivel internacional comprobaron que los sucesos cotidianos del ciclo vital (life events )podrían desencadenar respuestas en el sistema inmune, como por ejemplo la perdida del cónyuge o las dificultades en los vínculos matrimoniales. Los estrés inescapables son algunos factores que, se ha demostrado, decrecen la respuesta inmunológica antigénica, producen hipercortisolemia, disminuyen de manera significativa la proliferación de los NK y se asocian a significativos decrementos de linfocitos T-Helpers.
En cuanto a la depresión como factor de riesgo en la población, para contraer cáncer, es un tema controversial igual que el estrés. Hay investigaciones que aprueban la hipótesis de una directa relación entre la depresión y el cáncer, mientras que otros estudios la desestiman. Otro problema es la depresión en el paciente con cáncer, ya que en ellos la depresión moderada o severa podría afectar la respuesta al tratamiento quimioterápico, psicooncológico e inmunooncológico.
Un abordaje especializado, hecho desde la psiconeurobiología, podría mejorar el estado psicoinmunológico del paciente y producir, a través de esta vía indirecta, una mejor respuesta al tratamiento general, una mejor performance inmunoantitumoral y una mayor adherencia al tratamiento oncológico especifico, así como la utilización de ciertas drogas psicofarmacológicas han comprobado ser eficaces en el tratamiento de los síntomas adversos por la quimioterapia, elementos éstos a tener en cuenta a la hora de tratar al paciente oncológico.
La influencia de las investigaciones psiconeurobiológicas ha llegado a la comprensión de los fenómenos cardiovasculares. Durante la última década, publicaciones internacionales como American Psychiatric Associaton; Neuroscience y Neuropsychiatre informaron sobre las investigaciones que revelan, por ejemplo, que el 60% de los pacientes infartados se deprimen y el 40% de los que sufren ataques de pánico presentan algún tipo de patología cardiovascular. Los enfermos con antecedentes de depresión aumentan en un 11,2% la severidad de un stroke (accidente cerebro-vascular-ACV). El las estadísticas medicas mundiales, la depresión esta establecida como un factor de alto riego (del 40%), en la morbimortalidad de los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Los síntomas de depresión previos a una cirugía coronaria, como el bypass, han demostrado diferencias significativas en los resultados postoperatorios, así como en la mortalidad del paciente cardiaco. Así mismo, existen estudios sobre la incidencia negativa de los altos niveles de estrés en la hipertensión arterial.
Visto desde una terapéutica psiconeurobiológica, se podría deducir que el tratamiento adecuado, con programas asertivos específicos para pacientes vasculares, que aborden el espectro depresivo-ansioso, producen una incidencia positiva sobre la tasa global de respuesta.

Trabajos científicos y publicaciones
Desde que incursione en la psiconeurobiología he publicado trabajos científicos en revistas especializadas y publicaciones de congresos, simposios, mesas redondas. He colaborado en la publicación de libros, con el aporte de capítulos exclusivamente dedicados al estudio de la neurobiología, la neurobiología aplicada y la psiconeurobiología.
La psicobiooncología genero un importante desarrollo en los últimos años. Con relación a esta subespecialidad, he escrito e investigado sobre diferentes temas, junto con mi equipo, sobre depresión y dolor; depresión y paciente oncológico; paciente terminal, estadio I, II, III y IV en el paciente oncológico; utilización de antidepresivos y psicoterapia para el manejo de la compliance en quimioterapia y en el tratamiento oncológico general. Pero quisiera destacar las tres tesis sobre aspectos neurobiológicos, realizadas a lo largo de mis estudios, que aun continúan siendo desarrollados y estudiados por las neurociencias.
La primera se titula “la implicancia reciproca” y fundamentalmente aborda la forma en que el cerebro implica en el cuerpo y el cuerpo en la mente, respondiendo a la necesidad científica y cultural de nuestra época de superar antiguas antinomias entre lo psicológico y lo biológico. La implicancia reciproca trata acerca de cómo los procesos mentales, cognitivos, afectivos y comportamentales influyen sobre los procesos cerebrales a nivel neuroquímico, bioeléctrico y estructural; y de cómo este binomio mente-cerebro repercute, a su vez, en diferentes sistemas y aparatos (aparato digestivo, sistema inmune, sistema cardiorespiratorio y biología celular).
La segunda tesis, que desarrolla los diferentes tipos de esquizofrenia, fue realizada luego de una investigación que hice en nuestro país junto a otros profesionales de la salud mental. En la dicha tesis se concluye que existirían diferentes comportamientos de la MAO plaquetaria y plasmática, según el tipo de esquizofrenia I, II o mixta, así como alteraciones estructurales en la resonancia magnética nuclear y en la tomografía positrónica. Mi tercera tesis se baso en la relación entre los bajos niveles de colesterol y el aumento de impulsividad y violencia en la conducta. El colesterol interviene en lo procesos de fluidez de membrana y tiene receptores intracitoplasmáticos rápidos. En los hipercolesterolémicos su descenso puede desencadenar episodios de impulsividad.
Hoy existe consenso científico respecto de los beneficios de reducir el colesterol para disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, se ha comprobado que si bien la reducción del colesterol disminuye la muerte por factores vasculares, no ocurre lo mismo con el porcentaje de muertes totales. Investigados cuáles serian los factores de mortalidad que aumentarían en aquellos pacientes con reducción de colesterol, se descubrió que en este grupo se producía un aumento de las muertes por accidentes violentos, suicidios y en general en la tasa de agresividad.
En mi tesis he desarrollado ampliamente aquellas hipótesis de cómo el colesterol podría afectar el comportamiento, aumentando el riesgo suicida y la depresión. Por ejemplo, para que la neurotransmisión psicofarmacológica sea eficaz, el psicofármaco debe acoplarse sobre la superficie de la membrana celular para pasar al interior de la célula. Entre otros elementos, la fluidez de la membrana depende en gran parte del colesterol, porque esta condicionada por la viscosidad, el transporte, la transmisión, etc. También el colesterol participaría como agente precursor de la formación de serotonina.
Ahora sabemos que los efectos antiimpulsivos de la carbamazepina dependen, también, del aumento del colesterol total producido por ella misma. Con el aumento del colesterol, algunos neuroesteroides serian responsables de los efectos antiagresivos y anticonvulsivos de la carbamazepina. La conclusión más interesante de este trabajo radica en la necesidad de una supervisión psiconeurobiológica de aquellos sujetos que requieren una brusca reducción del colesterol, ya que se ha demostrado, a través de investigaciones científicas internacionales, que este tipo de pacientes puede presentar, concomitantemente, un aumento de la depresión y de la ideación suicida, factores estos ligados al descenso de colesterol. El eje central de esta ultima tesis residiría en los conceptos neuro y psiconeurobiologicos, la necesidad de sistematizar el concepto de implicancia reciproca y las conclusiones, tanto para la clínica como para dejar interrogantes a nuevas investigaciones de las que se ocuparan las neurociencias del futuro.

Nuevas líneas de trabajo
En los últimos tiempos estuve trabajando en la biología molecular, resiliencia, psicobiooncologia, factores neurotróficos y apóptosis celular. Estos y muchos conceptos mas son hoy imprescindibles de investigar, para comprender el proceso tan complejo de la conducta humana. Por ejemplo: las investigaciones neurobiológicas han permitido avances importantísimos. Las más recientes buscan conocer a fondo el proceso de la apóptosis celular. Existe una muerte fisiológica neuronal, que esta programada genéticamente y se la denomina apóptosis (del griego apo: separado, y ptosis: caída). No se la conoce bien porque, en un determinado momento, se activa el programa mortal prediseñado y contenido genéticamente.
Levi-Montalcini, premio Nobel 1986, demostró la existencia del factor de crecimiento neuronal (NGF). Investigaciones con roedores mostraron que aquellos que presentaban anticuerpos contra este factor, no desarrollaban las neuronas sensitivas, ni las del tejido simpático. Los factores de crecimiento permiten a la neurona y /o axon migrar al sitio que le corresponde, o sea el lugar que le esta predeterminado genéticamente para realizar sus contactos intersinapticos. Si la célula no logra este objetivo, se atrofia y muere. Los macrófagos son los encargados de digerir las vesículas apoptósicas (restos celulares). Por factores exógenos o endogenos aun desconocidos, puede suceder que los macrófagos no discriminen las células normales vivas de las redundantes o de las muertas. Cuando esto ocurre se produce una fagocitosis aberrante, que puede ocasionar enfermedades inmunológicas o neoplásicas.
El problema de la enfermedad de Alzheimer es uno de los desafíos de la neurociencia del futuro. En este caso se sabe que existe una anomalía en la degradación de una proteína llamada amiloidea, la que se deposita en los cuerpos y prolongaciones neuronales formando las placas seniles. Existen aun una infinidad de interrogantes sobre la causas de este proceso, de cuales son los factores endogenos o exógenos; de por qué algunos individuos a una determinada edad dejan de producir la enzima que digiere al amiloide, lo que evitaría el proceso degenerativo.
Se sabe que los trastornos psicológicos y las enfermedades no solo afectan el estado de ánimo y la conducta del sujeto. Toda enfermedad psiquiatrica es una forma de distrés, que a corto, mediano o largo plazo, hará impacto sobre la célula o el tejido nervioso, afectando la neurogénesis. También se advierte que el trastorno del estado de animo o de ansiedad que no se corrige adecuadamente, a largo plazo y entre otras consecuencias, afectara la estructura y funcionamiento cerebral del sujeto.